Tapa

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martes, 2 de octubre de 2007

El argentino y los Políticos - Parte 1


Según el diccionario, el político es una persona cortés y educada que es hábil para tratar con la gente y resolver asuntos relacionados con el bienestar general. Sin embargo, la imagen de quienes nos representan difiere mucho de este perfil ideal.

Muy lejos estamos de aquellos reyes a los que Dios les daba el poder sobre una porción de territorio a través de una orden divina. Los grandes cambios de los últimos siglos se dieron a través de grandes enfrentamientos e invenciones como por ejemplo la Revolución Francesa y el descubrimiento de la maquina a vapor. El hombre tomó conciencia de que debía ser el dueño de su propia vida y de que quienes decidieran el destino de su nación deberían ser personas del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Esta posibilidad de que cualquier ciudadano pueda gobernar despierta inevitablemente ansias de poder.

El perfil del político argentino actual es, según mi apreciación, el de un profesional que tiene su vida afectiva y económicamente realizada, y desea ser reconocido. Seguramente muchos de ellos tienen ideales firmes y quieren plasmar sus ideas para mejorar el país como un modo de devolverle todo lo que este le dio, otros sencillamente quieren pasar a la historia y que una calle lleve su nombre.

El gran problema de la sociedad actual es que le exigimos a quienes nos representan cosas que tampoco nosotros cumplimos. El mejor y más sencillo ejemplo es el de las coimas y estafas, nos quejamos de nuestros políticos pero nosotros actuamos igual en las cosas de todos los días como cuando nos colamos en la fila en el banco (Paréntesis - Historia real 1- aca irá un hipervinculo) o pagamos sin exigir el ticket y le permitimos al comerciante evadir impuestos, solo que la tentación de los gobernantes es mayor porque manejan otras sumas de dinero. El argentino no cree en el político porque sabe como es él y como actuaría si tuviese la oportunidad.

El descreimiento social generalizado no solamente afecta a la clase dirigente, sino que cada vez más e influenciado por un período de extremo egoísmo ha despedazado al milenario catolicismo. El típico joven argentino es una persona que es bautizada por sus padres como un evento de inserción social ineludible, toma su comunión para recibir regalos y en su adolescencia llega a la conclusión de que cree en Dios a su manera. Tal vez esto parezca no tener nada que ver con el tema del que estamos hablando, pero sin embargo es uno de los síntomas que demuestra que nuestra sociedad está criando futuros ciudadanos anti-todo.

Si llegaran a sucederse como presidentes políticos que realmente cumplieran todo lo que prometieron en su campaña, Argentina pasara a tener gran estabilidad financiera, se pagara la deuda externa y el país no tuviera deudas con nadie, volviéramos a ser el granero del mundo (o ,por que no, la nueva potencia hegemónica mundial), todos tuvieran trabajo y cobraran lo que es justo, entonces, seguramente la gente tendría ganas de votar, se interesaría por los distintos candidatos, habría una gran conciencia política y esto traería aparejado grandes cambios culturales y sociales. El problema es que el ciudadano quiere lo mejor para si mismo y el político está obligado a prometer cosas que no va poder cumplir. Los puntos clave que se mencionan en toda campaña son los grandes condicionantes de la Macroeconomía y son más o menos estos: aumentar la balanza comercial (exportaciones sobre importaciones), elevar los sueldos y los puestos de trabajo. Es imposible que estos se den simultáneamente, pero muchas veces preferimos creernos el cuentito.

Si un político promete limpiar el Riachuelo y al mismo tiempo colocar industrias paperas en sus cercanías que darán miles de puestos de trabajo está incurriendo en este tipo de contradicciones.

La mayoría de las personas piensan que politizar es darle un tinte político a los temas o complicar la cosa, pero en realidad el término se refiere a la inculcación de una conciencia política.

Continuará …

PARENTESIS 1 "INTRO"

Introducción a "Paréntesis de una anorexia de la Sociedad Argentina"
Todo esta sección intenta describir de una manera muy particular a la sociedad argentina en su conjunto, también utiliza uno de los recursos de redacción que permite casi mágicamente conectar temas muy diversos que emanan de uno principal que en realidad la mayoría de las veces se termina perdiendo y da origen a una serie de aclaraciones, ejemplos, ideas y anécdotas (Y MAS…) que son los que le dan real dimensionamiento a las relaciones humanas y al estar compartiendo un mate, un café, un recreo, una Coca cola, una cerveza y hasta una cola de un banco o un medio de transporte.

Que persona no ha comenzado una conversación, por ejemplo, hablando de fútbol y como uno de los jugadores mencionados tiene el mismo apellido que un pastor que sale en la tele se pone a hablar de religión, comenta cosas como lo que yo por lo menos estoy muy acostumbrado a escuchar (que en mi caso particular lo considero un comentario socialmente aceptado, nada pensado y muy representativo del ideario general del que me gustaría en algún momento explayarme a sobre manera) del estilo "el vaticano tiene techos de oro" o "los curas tendrían que poder tener hijos" (temas de los que es imprescindible expresarse y se merecen y tienen un Paréntesis entero) y cree haber aportado un comentario significativo y de lo más adentro de su ser.

El párrafo anterior no intenta ofender a nadie, ni expresa mi opinión por alguno de los temas antes mencionados, pero creo que un porcentaje (según una predicción bien a ojo de la cosa) considerable ya decidió interrumpir su lectura y seguir mirando en la tele algo como un Bailando por un Sueño X o Gran Hermano Y (vaya uno a saber por el número que van, es por esto que incluyo las famosas X e Y conocidas por todos en las ecuaciones para significar que esta tele basura y que tanto gusta no termina más). Otro porcentaje un poco menor piensa que al autor se quiere hacer el superado y que ve todo desde una postura por encima de los humanos comunes y que seguro es un pobre tipo con alguna idea buena o algo asi como algún cuentito tipo los de Bucay (que en realidad hace poco me enteré que se los choreaba) y termina de leer por lo menos el contenido de esta humilde hoja que es la punta del iceberg (aclaro que esta es otra frase muy hecha) de algo mucho más profundo que en el programa Todo por dos pesos Fabio Alberti (que no es ningún gil) decía y a mi siempre me activó las 4 neuronas que tengo. Lo expreso en cita textual a continuación "¿Que nos pasa a los argentinos?¿Estamos locos?". Considero que el pequeño porcentaje de lectores interesados que quedó a esta altura (469 palabras) está queriendo embarcarse en algo diferente y prometo que este material emergido de lo más humilde y delirante de mi abstracción semi conciente no transforma al paciente lector en un comprador de algún derivado de baba de caracol o un producto mágico que tranquilamente podría llamarse Abdominator 2000.

Todo lo antes mencionado sirve para arribar efectivamente dos cosas. La primera es que se aprecie el recurso del paréntesis como un gran modificador de la esencia de lo que se está diciendo, y la segunda es la explicación del mecanismo de lectura en el que va a haber un eje o tema principal, y algo que se podría considerar un anexo con el desarrollo de los muy elaborados PARENTESIS, que como se reflexionó antes le van a dar vida al texto original y hasta tienen vida por cuenta propia.

La elección ya no depende de mí. Se pueden leer de corrido, entrar cuando corresponda a cada paréntesis o leerlos a estos como algo separado. Esperemos que sirva para algo y "Eligé tu propia aventura"